Remedios naturales para la menopausia












Habitualmente cuando tocamos el tema de los síntomas de la menopausia, enseguida nos vienen a la mente los sofocos, el insomnio, la ansiedad o la sequedad vaginal…

Sin embargo, uno de los mayores riesgos para la salud, cuando empiezan a variar las hormonas y bajan los estrógenos (amén de la hipertensión y colesterol elevado) es el de sufrir osteoporosis.

Hay que recordar que, en España, hay más de 2,5 millones de mujeres mayores de 50 años, es decir en la etapa de menopausia, sufren de osteoporosis.

Pero eso no es todo… Según lo que nos contó, en el congreso de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) Rafael Sánchez Borrego, presidente de la AEEM (Asociación Española para el Estudio de la Menopausia), casi el 80% de las mujeres no saben que sufren de osteoporosis.

Sobra decir que los datos son alarmantes ya que, si no se diagnostica, no se puede poner remedio a ello.

Tampoco ayuda que la osteoporosis sea un síntoma “mudo” de la menopausia: la mayoría de las veces se descubre el problema tras una o varias fracturas.

Otro dato, no menos alarmante, que aportó la SEGO en su congreso anual, es que desde hace unos años la incidencia de la osteopenia (pérdida de calcio en los huesos) está apareciendo cada vez a edades más tempranas (30-40 años).

Por ello, al igual que el sobrepeso es la antesala de la obesidad; la osteopenia es el paso previo a la osteoporosis, por lo que actuar en ella es clave para prevenir su aparición.

Sin embargo, el gran problema radica en que, en España, los criterios para la realización de las pruebas diagnósticas, todavía, no están suficientemente establecidos.

     

La alimentación es clave, durante toda nuestra vida, para cuidar los huesos: calcio y vitamina D aunque, también, fósforo, magnesio, ácidos grasos Omega 3, isoflavonas de soja…

Pero debemos tener un especial cuidado cuando caen los estrógenos, en la etapa de la menopausia, momento en el que la osteoporosis acecha, precisamente por la pérdida de hormonas.

Todas tenemos claro que la principal fuente de calcio en la dieta son los lácteos ¡aunque no la única!

¿Sabías que los frutos secos son especialmente ricos en calcio? Sobre todo almendras y avellanas: aportan unos 240mg de calcio por 100g (¡el queso de Burgos 185mg/100g!) y tienen un plus ya que son muy ricos en magnesio, mineral fundamental en la formación de los huesos.

También tienen mucho calcio, algunas frutas secas como los higos pero ¡ojo con el sobrepeso!

Y la vitamina D… ¡¿Por qué es tan importante?! Porque, sin ella, el calcio no es capaz de fijarse a los huesos.

¿¡Dónde la encontramos?! En la leche enriquecida, los huevos y los pescados azules como las sardinas, la caballa, los boquerones, el salmón… Un consejo: los pescados pequeños cómelos con sus raspas, porque el beneficio es doble ¡calcio +vitamina D!

Sin embargo, la mayor parte de la Vitamina D no viene de la dieta sino que la obtenemos del sol… síiii… Por ello se recomienda una exposición solar de 15 minutos al día, durante todo el año.

Hablando de Vitamina D; hace unos pocos años, se ha descubierto que, también, tiene una función destacada en el proceso de envejecimiento.

Hoy en día, se está valorando, incluso, su posible papel para prevenir el sobrepeso: al parecer, las mujeres con menopausia que tienen falta de Vitamina D, tienen más facilidad para engordar.

     

Como veíamos en el último post, las mujeres somos más propensas a padecer osteoporosis que los hombres.

¡¿Por qué?! Bien…Evidentemente, no ayuda que, de base, ya tengamos menos masa ósea que ellos pero, sobre todo, porque nuestros huesos son muy dependientes de las hormonas.

Ésa es la principal razón por la que, cuando aparece la menopausia y disminuyen los estrógenos, se acelera tanto la pérdida de masa ósea (otro síntoma más): hasta un 3% menos de hueso por año.

Casi el 10% de las mujeres entre 50 y 60 años tiene osteoporosis pero esta cifra se dispara hasta el 70%, a partir de los 69 años. En total, hablamos de ¡¡más de 2 millones de mujeres afectadas!!

Por ello, el mejor tratamiento es, sin duda, una buena prevención desde jóvenes… y ésta pasa por llevar un estilo de vida saludable sin alcohol ni tabaco en el que una dieta rica en calcio y vitamina D, además de la práctica regular de ejercicio físico son fundamentales.

Pero no sólo eso: el magnesio, el fósforo, los ácidos grasos Omega 3, la soja y sus isoflavonas… también son muy importantes en la alimentación de la mujer con menopausia…

En el próximo post os cuento más.

 

     

Isoflavona de Soja

Menopausia